5/3/16

NO CREO EN LOS TERRIBLES 4.

Llegó el día en que las rabietas llegaron a nuestra vida.
Me lo habían comentado, pero nunca las había visto en primera persona.
La verdad es que siempre había creído y creo que las rabietas tienen un por qué, y no son un capricho.
Cuando las experimenté por primera vez mi hijo tendría unos 2 años más o menos (es que con mi hija no hubo ni una sola "llamada de atención"). Me enfadé conmigo misma porqué creía que ya había empezado a gestionar mal la educación de mi hijo y "aquello" iba a ser el reflejo de tal acto. Duraron poco, la verdad, y me quedé aliviada.

Rozando los 4 años de mi hijo volvieron sin avisar. La primera vez me superaron y acabamos los 2 (mi hijo y yo) al mismo nivel de exaltación, imaginaros que tuve hasta ganas de pillar la puerta... La situación tubo este final : los dos llorando y abrazados.

Como os decía más arriba, creo sinceramente que las rabietas tienen un por qué y no son un capricho. Vosotros poneros en su lugar, empatizad en ese momento con vuestros hijo aunque os cueste y pensad en como surge la situación: Estas cansado y no quieres comer o bañarte. Tus fuerzas flaquean y lo único que deseas es descansar o jugar en ese instante. Tus padres deciden que es hora de cambiar de actividad, pero tu no entiendes por qué. Y ahí empieza lo más temido por ellos, pero también para tí. Un vamos..., un venga..., un que llegamos tarde..., un que se pasa la hora..., o simplemente un largo etcétera de frases que no paran de repetirse, que no entiendes y no sabes realmente debatir. Y sólo piensan en que te escuchen pero al mismo tiempo te da rabia hablar y explicarte, ellos son tus padres y no entiendes porqué te obligan a no seguir o no comprarte lo que más te gusta de esa tienda. Pero mamá porqué no me abrazas que estoy cansado.... es tan fácil como eso, piensas.

Toda esta puesta en escena viene a que realmente si observamos el principio de tales rabietas nos damos cuenta de que en la mayoría de los niños el grado de cansancio se refleja en sus rabietas, es su primitiva manera de decir estoy cansado. 
Verse en ese sarao, todos sabemos que no es agradable, pero en mi caso personalmente mi hijo lo que quiere es un abrazo aunque su fuerza interior quiera y no quiera. Y lo que le alivia y evita que me supere es que lo coja en brazos. La relajación es mutua.

A sí que esta es mi conclusión respecto a las rabietas o los terribles 4, porqué creo que muchos padres temen esta edad pensando en que sus hijos son capaces de liársela en cualquier lado sinó aceptan las propuestas de sus hijos. 
Pensad en que ellos sufren "enfrentándose" a unos adultos que les "obligan" a cualquier situación cotidiana, y para ellos no es tampoco agradable. 
No creo en los terribles 4, ni 2 ni nada, pero sí en la empatía, la paciencia y en querer "bajarse del burro".






2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, hay que tener paciencia...ellos la tienen con nosotros.

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  2. Cuanta razón, estoy contigo en que lo importante es empatizar, creo que pocas veces nos ponemos en la piel de los más pequeños, pero si exigimos que ellos nos obedezcan de inmediato. Saludos!!

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