29/8/15

¿QUIÉN DIJO INTIMIDAD?

Queda lejos esos días en que estar en el baño era "mi momento".
Se me había olvidado que significaba el tener intimidad cuando las necesidades internas llaman a la puerta.
Todo empieza metiendo la hamaca, cuando apenas el bebé empieza a balbucear. Seguidamente, en ocasiones, la sillita de paseo o incluso la trona, entre marco y marco. Estos, ocupan el pequeño espacio con tu bebé observándote mientras estas sentada en "el trono". Momentos que pasan de ser íntimos a ser compartidos.
Literalmente, esa personita, se te pone encima justo en el momento que tu más concentración necesitas, y claro... cortada de rollo. Mientras te mira desde la puerta intentas pensar en que allí no hay nadie más que tú para que las ganas de hacer pipí no se te corte (¡no hablemos de la gran necesidad!).

Apenas la cosa mejora, en ocasiones, cuando mi hijo es abducido por la caja tonta, algunos minutos. O el padre lo entretiene, antes de verme entrar en el bathroom  y yo poder tener  intimidad con el señor Roca.
Y ni que decir en los cambios higiénicos, preguntas a tutti pleni, no faltaba más hijo.

Y no hablemos de momentos ducha, porque lo que es baño... no concibo ese momento, la verdad.
Mamá-mampara-hijo. Ese a sido, durante muchísimo tiempo, el esquema cuando me he duchado y mi hijo ha querido estar ahí. Puerta abierta y miradas con preguntas. Pregunta hijo, pregunta, que el saber no ocupa lugar.
Bendito verano, que las duchas han llegado cuando las cenas se han acabado y el pequeño me ha dejado unos minutos de gloria. Todo sea dicho claramente, por qué no?

Creo que las citas con el Sr. Roca y Dña. Alcalchofa mejorarán, ya que los intereses de mi hijo parecen  que giran en otro rumbo y no quiere ser tan curioso.

¿Y vosotras, habéis dejado de tener intimidad en el baño?




2 comentarios:

  1. En el baño y en todo pues cuando ellos crecen necesitarán su intimidad pero la nuestra tal vez nos cueste algo más, en mi casa si estoy yo ellos entran como Pedro por su casa.
    Besos!

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  2. Mira que no pasarme antes y escribir prácticamente de lo mismo :(... Pero es una realidad innegable. Yo con doña alcachofa lo he resuelto fácil, me ducho con mi hijo, y asi le distraigo y me puedo bañar en paz, mas o menos mientras no se aburra. Y con el sr Rocca, pues nada, me queda solo verle desordenar el baño, tirar las cremas y potingues por donde a él le plazca, jugar con el bidé y ponerlo todo perdido, amen de las compresas, tampones y salva slips que o se empeña ene que me ponga todas las que el e provee, o se propone a desarmar cada tampón y reirse mientras ejecuta el mecanismo. Bueno creo que ya no tengo intimidad, no se cuando la tendré de nuveo, pero si sé que echare en falta tan estrambótica compañía.

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