8/11/14

MIS METAMORFOSIS COMO MADRE.

MAMÁ VACA.
Mi primer contacto con la metamorfosis maternal fué cuando me "convertí" en mamá vaca : desde que nació mi hija tuve claro que la estaría amamantando cuando y hasta que ella quisiera, y así fué. Ya fuese para comer, dormir o simplemente para tener ese calor y amor que da la teta, yo estaba con mi niña siempre "enganchada". Con mi hijo pasó igual, mi lactancia materna duró un poco menos pero lo que duró fué a demanda y vivido con mucha intensidad.

MAMÁ CANGURO.
Otra metamorfosis experimentada ha sido siendo mamá canguro : he cogido y cojo a mis hij@s siempre que me lo han pedido, ya haya sido para disfrutar de su cuerpecito o sencillamente para que se durmieran con el vaivén del paseito. El disfrutar del porteo es una experiencia inolvidable que no tienen precio.

MAMÁ BÚHO.
Y ni que decir de ser una mamá búho : levantarme por las noches para atender a mis hij@s, para darles el pecho o el biberón, o porqué se han destapado o tienen tos. O quizás porqué hay tormenta y tienen terror. Todas esas idas y venidas nocturnas, que te hacen tener los ojos como búhos al día siguiente y que ni siquiera unos palillos son capaces de aguantar, son algunos de los síntomas que padece una madre nocturna.

MAMÁ OSA.
Al igual que ser una mamá osa : que abraza y mima a todas horas a sus cachorrit@s, así me siento yo, feliz, al abrazar a l@s mí@s con ese calor que desprenden, aún siendo una mayor.

MAMÁ PULPO.
Y ahí va otra de mis experiencia con la metamorfosis maternales : mamá pulpo : sí, sí ya leéis bién. Así me siento y me he sentido en ocasiones. Tener la sensación de que tengo más de 2 brazos porqué estoy haciendo varias cosas a la vez : que si la cena, que si quieren la tele, que si corto pan, que si preparar el bocadillo para el cole, la plancha, los deberes, que si me peinas, que si te visto...en fin, sentir que tengo 8 brazos en constante movimiento.

MAMÁ LEONA.
Y por último, pero no menos importante ser una mamá leona : esa que protege y si hace falta saca las garras para proteger y defender a l@s suy@s. De momento el peligro no hacecha en exceso, pero si fuera el caso ahí estaré yo para sacar los dientes.


Pese a mis metamorfosis casi diarias y cambiantes me siento una madre feliz y muy afortunada de tener l@s hij@s que tengo. Que sí, que en ocasiones me siento cansada y no tengo ganas de jugar, pero la maternidad no tiene precio y ell@s tampoco.

7 comentarios:

  1. Todas hemos sufrido esta metarmorfosis una vez nos convertimos en madres! La peor la Mamá Búo! jeje
    Me ha gustado mucho esta entrada!! :D
    Un saludo

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  2. Muy bueno, la de búho es la que peor llevo, y la de oso la que mas disfruto. Un abrazo!!

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  3. Que cierto, me ha encantado el post me siento identificada con todas esas facetas de mamá :) un besazo

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  4. Que post tan divertido y real. Las madres mutamos, cambiamos, nos adaptamos, bailamos al ritmo de la canción que nos toca nuestro bebé. Enhorabuena por tu metamorfosis exitosa!

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  5. Hola!! Qué interesante , desde luego evidencia cuánto nos parecemos a los animales hasta en los instintos más básicos.
    Me reconozco en cada una de ellas!!
    Estupendo resumen ,real como la vida misma.

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  6. La entrada está estupenda y el blog igual. Solamente comentar que con la letra fantasía en todo el texto se hace bastante difícil leer toda la entrada, esa letras es mejor para cabeceras y demás.

    SALUDOS.
    ESTAMOS DE SORTEO EN MI BLOG.

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